Una vez cada cuatro años aquí en
Costa Rica, se repite el período electoral con bombos y platillos, batallas publicitarias, sonrisas hipócritas y promesas.
Cuando vamos a votar, quedamos con ese mal sabor de boca, o esa sensación de vacío... No encontramos un candidato de nuestro agrado, o aún mas habitual, que dicho candidato llegue a la presidencia y no sea lo que decía, lo que se auguraba, o lo que pensábamos.
Quizá hoy, no tenemos mas remedio que ir a las urnas y pretender que lograremos algo con ello, eso es lo que nos han dejado.
Cuando vamos a votar, quedamos con ese mal sabor de boca, o esa sensación de vacío... No encontramos un candidato de nuestro agrado, o aún mas habitual, que dicho candidato llegue a la presidencia y no sea lo que decía, lo que se auguraba, o lo que pensábamos.
Quizá hoy, no tenemos mas remedio que ir a las urnas y pretender que lograremos algo con ello, eso es lo que nos han dejado.
¿No ha llegado el sistema democrático
a ser una mentira?
Democracia es “poder del pueblo”,
pero los gobernantes hacen de titeres o marionetas en el teatro. Las entidades o personas que los llevaron allí por medio
del dinero, son las que gobiernan a su beneficio detras del escenario y premian a los gobernantes por su traición.
La mayoría lo sabemos o por lo menos
sospechamos que las cosas no andan bien, y del supuesto a la práctica
hay un abismo que nos hace más y mas indiferentes, contribuyendo en
una espiral descendente que permite y refuerza el control de unos pocos sobre la
mayoría.
Y es que ni los liberales, ni los
socialistas, ni los de centro son diferentes.
Todos se corrompen en le poder, todos
aceptan dádivas por favores, dinero por debajo de la mesa, o en el mejor de los casos todos cometen errores, y muchos...
Criticamos, pero estando en las gradas
del poder todos queremos subir y no conformarnos con el escalón
asignado. Los lujos, la fama, el dominio son muy tentadores y todos,
tarde o temprano somos obligados, o a abandonar la mesa para
mantenerse íntegro, o ser parte del sistema corruptivo.
Me recuerda cuando golpeamos el monitor porque la computadora parece hacer lo que quiere y no lo que se supone que le ordenamos... Se atasca, se apaga sola... se llena de virus, y tantas otras locuras desesperantes cuando usamos el sistema operativo tradicional, que además de todo nos cuesta mucho dinero.
Me recuerda cuando golpeamos el monitor porque la computadora parece hacer lo que quiere y no lo que se supone que le ordenamos... Se atasca, se apaga sola... se llena de virus, y tantas otras locuras desesperantes cuando usamos el sistema operativo tradicional, que además de todo nos cuesta mucho dinero.
Es entonces cuando relaciono
casualmente un sistema operativo novedoso y descentralizado en el
mundo de la tecnología, que cambia el paradigma de los monopolios
empresariales, casualmente semejante al sistema político.
Este sistema operativo es conocido como
“Linux”.
Linux crece y se desarrolla de manera colaborativa en todo el mundo, por una gran cantidad de usuarios y desarrolladores que participan enviando sus parches y sus aportes gracias a un método único de desarrollo de control de versiones.
Así los usuarios pueden mandar sus parches que pueden consistir en: añadir nuevas funcionalidades, soporte para nuevos dispositivos, corregir un problema, mejorar características ya incluidas, o rehacer las cosas de una manera más eficiente. Lo que hace que el kernel de Linux tenga ya 15 millones de línea de código escrito!!
¡Eureka!
Este es el futuro de la tecnología cooperativa y lo puede ser
también para los desgastados modelos democráticos representativos.
Partiendo
de la misma funcionalidad, los economistas y empresarios de un país
pueden tomar las decisiones que contribuyan al beneficio de todos en
un modelo participativo en la red, abierta a todos bajo una firma
digital, en donde los que están capacitados en cada área, puedan
contribuir gratuitamente al desarrollo de la nación.
Un
enorme servidor sería la cámara de diputados y muchas otras
entidades estatales lo cual ahorraría mucho tiempo y dinero en la
ejecución de proyectos, en su estudio y solución.
Los
ministros y representantes del país sería determinados
democráticamente por todos, pudiendo despedirse si no cumplen con
las expectativas de seguir los parámetros establecidos para el
análisis, la decisión y la ejecución de los proyectos definidos
por los contribuyentes.
Empresas
y asalariados dados de alta en un sistema de Hacienda electrónico,
en donde pagan los impuestos automáticamente.
Nos
libramos de las votaciones pero nos involucramos en una verdadera
democracia participativa 1.0 con la capacidad de actualizarse en
tiempo real, de definir bajo cientos o miles de mentes cada decisión
en tiempo record.
Se
asignan montos de costos para la construcción de un puente gracias a
la activa participación de ingenieros, financiastas, contratistas,
etc, que tienen un tiempo determinado en la web para lograr el
objetivo.
Puedo
tener errores en la idea de ejecución del sistema, pero por
supuesto, esto lo he escrito yo solo.
Si
escribiéramos esta propuesta entre todos, en este caso todos los
costarricenses, y la consolidáramos en algo tangible, seríamos el
país piloto para la simbiosis de la tecnología para comunicarnos a
todos en pro de un bien común.
Quizá
una utopía, o quizás una idea factible... pero no quisiera seguir
con ese “dejavu” cada cuatro años, en donde pienso... esto ya lo
habían prometido, esto ya lo habían hecho. Y ahora, el país no
camina, o avanza renco, estamos por fuera, limitados a observar como
nuestros “representantes” deciden cortar tajadas del pastel para
ellos, sin invitarnos.
Algunos
podrán pensar que esto es una locura, que no se ha hecho porque no
es posible... Lo mismo decían los economistas antes del Bitcoin, y
hoy es una posibilidad real de sustituir las monedas como las
conocemos por un novedosos sistema.
Para
los que aún no se han informado sobre el tema, el Bitcoin está
basado en un sistema "peer to peer" o de usuario a
usuario muy ingenioso. Al no haber ningún organismo detrás de esta
moneda libre, son los propios usuarios (miles de ordenadores de todo
el mundo) que se aseguran de efectuar el seguimiento, control y
registro de las transacciones. Gracias a esto y un complejo sistema
criptográfico es posible asegurarse de que nadie haga trampas y que
la moneda sea segura ante ataques, intentos de falsificación o
duplicación. De ahí también viene el lema latín que algunos
usuarios de la moneda acuñaron en sus días más tempranos:"Vires
in numeris", es decir, "La fuerza está en los
números".
Puede fracasar, quizá, pero mas probable que pueda evolucionar, o que en su defecto, el Bitcoin sea el experimento para desarrollar una moneda virtual mas efectiva.
Puede fracasar, quizá, pero mas probable que pueda evolucionar, o que en su defecto, el Bitcoin sea el experimento para desarrollar una moneda virtual mas efectiva.
Así
que no es hora de limitar nuestro ingenio o por lo menos nuestras
posibilidades como grupo. Podemos hacer de la política un novedoso
juego de estrategia en donde todos jugamos en beneficio de un país
real.
Autor:
Leónidas Cantillo Mendoza

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