Una vez cada cuatro años aquí en
Costa Rica, se repite el período electoral con bombos y platillos, batallas publicitarias, sonrisas hipócritas y promesas.
Cuando vamos a votar, quedamos con ese mal sabor de boca, o esa sensación de vacío... No encontramos un candidato de nuestro agrado, o aún mas habitual, que dicho candidato llegue a la presidencia y no sea lo que decía, lo que se auguraba, o lo que pensábamos.
Quizá hoy, no tenemos mas remedio que ir a las urnas y pretender que lograremos algo con ello, eso es lo que nos han dejado.
Cuando vamos a votar, quedamos con ese mal sabor de boca, o esa sensación de vacío... No encontramos un candidato de nuestro agrado, o aún mas habitual, que dicho candidato llegue a la presidencia y no sea lo que decía, lo que se auguraba, o lo que pensábamos.
Quizá hoy, no tenemos mas remedio que ir a las urnas y pretender que lograremos algo con ello, eso es lo que nos han dejado.
¿No ha llegado el sistema democrático
a ser una mentira?
Democracia es “poder del pueblo”,
pero los gobernantes hacen de titeres o marionetas en el teatro. Las entidades o personas que los llevaron allí por medio
del dinero, son las que gobiernan a su beneficio detras del escenario y premian a los gobernantes por su traición.
La mayoría lo sabemos o por lo menos
sospechamos que las cosas no andan bien, y del supuesto a la práctica
hay un abismo que nos hace más y mas indiferentes, contribuyendo en
una espiral descendente que permite y refuerza el control de unos pocos sobre la
mayoría.
Y es que ni los liberales, ni los
socialistas, ni los de centro son diferentes.
Todos se corrompen en le poder, todos
aceptan dádivas por favores, dinero por debajo de la mesa, o en el mejor de los casos todos cometen errores, y muchos...
